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About Åιвэя
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En teoría en agosto de este año terminaba de entrar en vigor las regulaciones europeas sobre Inteligencia Artificial, regulaciones que, como siempre, pretenden salvarnos de nosotros mismos, algo así como un: “tranquilos, la IA debe ser transparente, segura y respetar tus datos”. (Nada que uno no haya visto en los PowerPoints de cualquier consultora).
La idea es que la IA no nos manipule, no nos espíe ni nos convierta en marionetas dóciles. Lo cual es gracioso, porque tanto manipulados, como espiados y como dóciles ya estábamos antes de que llegara el primer chatbot. 🤔
Se teme que la IA nos controle. Como si no fuéramos perfectamente controlables con una rebaja del 15%, un titular alarmista o un algoritmo que decide qué vídeo te engancha.
La preocupación es legítima, pero tiene algo de teatro: se finge que esta vez sí vamos a espabilar, que ahora sí prestaremos atención a nuestras propias grietas mentales, que ahora sí la gente leerá las letras pequeñas. 𝗦𝗽𝗼𝗶𝗹𝗲𝗿: 𝗻𝗼.
Aun así, yo (pobre de mí) tengo algo de esperanza de que sirva para algo y que la Inteligencia Artificial acabe convirtiéndose en una Inteligencia Compartida.
Así que, si Europa no se pasa de frenada y no convierte todo esto en una burocracia para nota, quizá logremos algo muy simple: que la IA esté a nuestro servicio y no al revés. Que no sea ni tirana ni niñera (que, de eso, nos sobran en las instituciones). Y eso ya es bastante.
Extraño la época en que la ficción superaba la realidad, cuando una noticia de El Mundo Today era desternillante pero claramente imposible de ser cierta, sí, justo en la época en que las “cookies” eran para comerlas, no para aceptarlas. 🍪
Mientras tanto, puestos a aceptar, aquí sigo, aceptando términos y condiciones de 48 páginas sólo para ver un meme. Al final, el meme lo acabo siendo yo.
Estas navidades voy a ser muchas cosas, polvorones, jamón, croquetas… Será mi super poder. 🦸♂️
Porque la ciudad siempre estará a salvo. No así los bufés. 😎
Para empezar, la frase en sí, ya viene con altas dosis de mala leche, pues viene a recordarnos que mientras tú estás midiendo minutos como si te los fueran a ingresar en la nómina, la vida sigue avanzando sin mirar tu muñeca. Me c*go en Virgilio y en su “Tempus fugit”, pero siempre, desde el respeto. 🥸
Desde pequeños nos enseñan a llegar “a tiempo”: al cole, a casa, a las modas. Y así crecemos, obsesionados con cronómetros que no perdonan, como si el simple hecho de medir el tiempo nos diera control sobre él. Qué inocentes. Qué tiernos. Y también, siendo honestos, qué ridículos (un poquito sí).
De mayores la tragedia mejora: ya no corremos para llegar, corremos para no quedarnos atrás. Todo ello sin ser conscientes de cuan imposible es de ganar a un rival que ni siquiera compite. 🥇
Pero asumir que el tiempo pasa —y pasa facturas— tiene su parte buena. Porque cuando aceptas que no puedes frenarlo, empiezas a aprovecharlo. Te das cuenta de que las oportunidades no esperan, las personas valiosas no son eternas y los “ya lo haré” acaban en el mismo cajón donde mueren las excusas. Y sí, soy de los que conoció la palabra procrastinar no hace tanto (no así su significado).
Con los años, entiendes que la gracia está en vivir sabiendo que el reloj es tuyo, pero el tiempo no. Y, aun así, jugar la partida igual. Apostar fuerte. Morder el presente. Plancharle la camisa al futuro sin pedirle permiso. (Aunque lo de mis manías con planchar es un melón para abrir en otra ocasión). 😅
Hace años que vivo sin reloj, supongo que tras la revelación mística de que el reloj marca horas, pero el tiempo marca vidas. Así que éste último es el que intento llevar desde entonces, tiempo al tiempo decían.
Y si todo ésto te suena demasiado profundo, quédate con que mientras el tiempo va a su bola, podemos al menos elegir con quién queremos que se nos escape. Compañía de la buena, de esa que hace que el tiempo ni duele ni pese, con la que saborear esos segundos a sorbos, que para eso mismo se inventaron… para apurarlos. 💪💪
Los antiguos lo sabían bien: cuando llegaba el solsticio, encendían hogueras y bailaban cual paganos celebrando que el sol ganaba la batalla a la oscuridad. Yo no llego a tanto. Ni hogueras ni danzas tribales, pero qué quieres que te diga, nacer el día en que la humanidad se inventó el concepto de “desmadrarse” como mínimo, lo considero una señal. 😎
Con el paso de los años, me he dado cuenta de que el verano despierta en nosotros esa mezcla de deseo y urgencia. Te recuerda que las oportunidades son como las olas: o las pillas, o se van mientras tú, ahí, impasivo con cara de idiota.
Ahora, si algo he aprendido de la observación y las resacas es que el verano, como la vida, realmente se disfruta más cuando estás rodeado de la gente adecuada, de esa que no abunda.
Porque a pesar de estar viviendo tiempos difíciles donde lo ficticio no se distingue de lo real, donde Tiktok y la propaganda ha devorado el alma de la gente y produce más emoción un filtro de perro que un atardecer, puedo decir que me rodean esos que te salvan del ruido, los que me recuerdan que la vida va de reírse fuerte, brindar sin motivo y saber perder la vergüenza a tiempo. ✌️
Gente que sigue riendo fuerte, ellos son mi Trending “Tropic” 🍍
(alguna licencia paranomásica tenía que caer).
Así que este verano ha sido de esos que se graban en la piel. Y no por las quemaduras del sol, sino por la cantidad de momentos que merecen ser enmarcados. Porque siendo honesto, si el verano tuviese unidades de medida, serían sin duda, buena compañía y cervezas frías. (Así, por este orden).
Palabra de payaso solsticiero. 🤡☀️
Feliz otoño y demás rimas consonantes. 👋🏼🍂
Sinceramente creo que el paraíso no es un edén con ángeles tocando laúd. Es mucho más vulgar y, precisamente por eso, mucho más valioso: crecer rodeado de la gente adecuada. Porque no hay nada que marque más a una persona que el entorno en el que aprende a caminar, hablar y decidir si va a ser un cretino o alguien que sabe querer (bien) y eso, es otra historia, eso te da alas, pero sin la resaca del Red Bull 🐂🪽.
De pequeños, el paraíso es una familia que te escucha. Un amigo que te defiende cuando te hacen el vacío. Un adulto que te enseña que poner límites no es ser borde, sino una manera de protegerse a futuro. Eso, aunque parezca poca cosa, es la diferencia entre crecer fuerte o arrastrar fantasmas durante años (que sobre esto último, alguna charlita podría dar). 😅
➡️ El problema es que nos pasamos media vida buscándolo fuera: en trabajos que nos devoran, en parejas que no suman, en distracciones que sólo anestesian. Y la verdad incómoda es que lo que tanto perseguimos suele estar mucho más cerca de lo que pensamos: en nosotros mismos y en cómo cuidamos el lugar en el que vivimos, mente y cuerpo incluidos.
Montar tu propio paraíso no es cuestión de suerte, sino de prioridades. Saber qué personas merecen un sitio en tu mesa y a quién dejar fuera sin sentirte culpable. 𝗔𝗹 𝗳𝗶𝗻𝗮𝗹, 𝘁𝘂 𝗲𝗻𝘁𝗼𝗿𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝘁𝘂 𝗻𝗲𝘃𝗲𝗿𝗮: 𝘀𝗶 𝗹𝗼 𝗹𝗹𝗲𝗻𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗺𝗶𝗲𝗿𝗱𝗮, 𝗻𝗼 𝗲𝘀𝗽𝗲𝗿𝗲𝘀 𝗰𝗼𝗺𝗲𝗿 𝘀𝗮𝗻𝗼.
Así que si me preguntas qué es el paraíso, te diría que es ese espacio donde puedes ser tú mismo sin que te cobren peaje. Y créeme, no hay nada más jodidamente divino que eso. 🤟
Cualquier cosa, me encontrareis bajo una palmera “des-cocada” 𝑝𝘰𝘳 𝘢𝘲𝘶𝘦𝘭𝘭𝘰 𝘥𝘦 𝘦𝘷𝘪𝘵𝘢𝘳 𝘢𝘤𝘤𝘪𝘥𝘦𝘯𝘵𝘦𝘴. 🌴🥥
𝗛𝗮𝗰𝗲 𝘆𝗮 𝘂𝗻 𝘁𝗶𝗲𝗺𝗽𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗵𝗶𝗰𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗽𝗮𝗰𝗲𝘀 𝗰𝗼𝗻𝗺𝗶𝗴𝗼 𝗺𝗶𝘀𝗺𝗼. 🫱🏻🫲🏻
No fue fácil. Ni bonito. Ni rápido. Fue más bien como negociar con un rehén dentro de tu propia cabeza: el tipo que eras cuando tenías 8 años, el que lloraba por cualquier cosa; el de los 17, convencido de que tenía razón en todo; el de los 25, que se creía especial y acabó siendo (¡Oh, spoiler!) simplemente humano.
Hacer las paces con uno mismo no es un ritual de incienso y autoayuda. Es una pelea a puerta cerrada. Con tus cagadas, tus traiciones (a otros y a ti mismo), tus sueños truncados y tus momentos ridículos. Significa admitir que no todo lo que hiciste estuvo bien, que hay errores que no podrás enmendar… pero que tampoco te mataron. Y que, sorprendentemente, sigues aquí. Respirando. Incluso riéndote a veces. 😅
De niños nos enseñan a pedir perdón como si fuera una fórmula mágica. Pero nadie nos enseña a perdonarnos a nosotros mismos. A vivir con la certeza de que la perfección es un invento del márketing y que, a veces, la única manera de seguir adelante es decirte: “Vale, la liamos. Pero aprendimos. Y no lo volveremos a hacer… O, al menos, no de la misma forma tan absurda.”
Con los años, uno aprende que aceptarse no es rendirse, sino hacer espacio para todo lo que uno es: lo brillante y lo patético. Porque somos eso. Un cóctel de luces largas y sombras densas. Y el día que uno se da la mano con ese conjunto de despropósitos, deja de buscar redención y empieza a disfrutar del viaje. ✌🏻☮️
Así que sí, hice las paces conmigo mismo.
Y desde entonces duermo mejor, río más (hasta la asfixia) y me importa "mucho menos" (locución adverbial cuanto menos, curiosa) lo que piensen los que aún están peleando con su reflejo.
Porque, al final, todos somos un poco desastre, aunque el desastre es como un “trapito” que, si lo sabes llevar con estilo, la gente ni se da cuenta. Y es que trapitos, no es que tenga muchos, pero taras, para montar mi propio Wallapop y el caso es que aún no me he hecho rico (desde luego, tengo que replantearme mi estrategia a futuro). 🤨
Este señor es un regalo de la vida. Por su forma de ser, de contagiar su positividad, por terminarnos las frases, porque no hay día malo con él y porque en definitiva la vida es infinitamente mejor a su vera.
Hoy le suma un dígito a su contador de experiencia y no puedo esperar para felicitarle, achucharle, decirle que tenemos mucha suerte de tenerle y que le quiero mazo. Pero mazo. Feliz vuelta, queridou. #cumpleañosfeliz #japibarrytuyumaifrend #birthdayboy #nainonainonainoná
𝗨𝗻𝗮 𝘃𝗲𝘇 𝗺𝗲 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗲𝘀𝘁𝗮𝗿𝗼𝗻 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗮 𝗳𝗲𝗹𝗶𝗰𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗻𝗼 𝗽𝗮𝗴𝗮 𝗹𝗮𝘀 𝗳𝗮𝗰𝘁𝘂𝗿𝗮𝘀. 𝗗𝘂𝗿𝗼 𝗽𝗲𝗿𝗼 𝗰𝗶𝗲𝗿𝘁𝗼. 💶
¿Qué quieres ser de mayor? Una pregunta inocente que se hace con cara de abuela y voz de profesora de primaria. Pero es una bomba de relojería. Un pequeño dispositivo que te siembran en la cabeza cuando aún no te sabes ni atar los cordones, y que empieza a hacer “tic-tac” en cuanto cumples los treinta. ⏲️
💭 Queremos ser astronautas, veterinarios, futbolistas, pianistas, presidentes. Todo a la vez, incluso. Nadie dice: funcionario con ansiedad, “community manager” explotado, autónomo que factura en diferido. No, eso viene después. Viene cuando te das cuenta de que “ser algo” no es una meta, es una condena disfrazada de propósito.
La pregunta nos domesticó. Nos enseñó que nuestra identidad tenía que coincidir con nuestra profesión. Que lo que somos es lo que producimos. Y así crecimos: 𝗼𝗯𝘀𝗲𝘀𝗶𝗼𝗻𝗮𝗱𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗻 𝗲𝗻𝗰𝗮𝗷𝗮𝗿, 𝗰𝗼𝗻 𝗱𝗲𝘀𝘁𝗮𝗰𝗮𝗿, 𝗰𝗼𝗻 𝘁𝗲𝗻𝗲𝗿 𝘂𝗻 𝗽𝗹𝗮𝗻 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝘂𝗲𝗻𝗲 𝗯𝗶𝗲𝗻 𝗲𝗻 𝗰𝗲𝗻𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗮𝗻𝘁𝗶𝗴𝘂𝗼𝘀 𝗮𝗹𝘂𝗺𝗻𝗼𝘀.
Y cuando no lo conseguimos, sentimos que fracasamos. Porque nadie te prepara para responder con dignidad un “¿y tú a qué te dedicas?” sin parecer un PowerPoint humano o un caso clínico.🙃
𝗣𝗲𝗿𝗼 𝗮𝗾𝘂í 𝘃𝗶𝗲𝗻𝗲 𝗹𝗮 𝗽𝗮𝗿𝘁𝗲 𝗯𝘂𝗲𝗻𝗮.
Un día te das cuenta de que no tienes que ser algo, que puedes ser muchas cosas o incluso ninguna con nombre concreto. Que no estás obligado a dar titulares sobre tu vida. Que estás aquí para probar, equivocarte, cambiar de rumbo y también, si te da la gana, aburrirte un rato.
No vinimos a este mundo para ser coherentes, vinimos para estar vivos (𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘦𝘴 𝑝𝘰𝘤𝘰).
Y eso, aunque no dé para LinkedIn, es un planazo. 𝗗𝗜𝗚𝗢. 🤙🤙
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#saopaulocity #splovers #hetravels #olharesdesampa #sampa
Afán por recorrer los mismos lugares una y otra vez, y por si acaso ellos no cambiaron, 𝘆𝗼 𝗽𝗿𝗼𝗯𝗮𝗯𝗹𝗲𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝘀í.
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#japandailies #Japanfocus #nipponpic
🚶🏻♂️De paseo por Boston me encontré con mi amigo Edgar, me contó que últimamente tenía unos vecinos un tanto extraños, pero lo que pocos saben es que su casa era aún peor. 🏠
Cuervos que vienen de visita y rechazan tomar té porque sólo toman absenta, gatos que resucitan, carteros que traen no muy buenas nuevas y vecinos como Roderick con visiones de su hermana enterrada.
La vida de Edgar la podríamos resumir como 𝗲𝘀𝗮 𝗰𝗼𝗻𝘀𝘁𝗮𝗻𝘁𝗲 𝗹𝗼𝗰𝘂𝗿𝗮 “𝗰𝗼𝗻 𝗹𝗮𝗿𝗴𝗼𝘀 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗿𝘃𝗮𝗹𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗵𝗼𝗿𝗿𝗶𝗯𝗹𝗲 𝗰𝗼𝗿𝗱𝘂𝗿𝗮”. Y es que como se suele decir, en un mundo de locos es al cuerdo al que llaman loco y de hecho, concuerdo, aunque de cordura no es que sea un experto, salvo que a maestría en la materia nos refiramos a haber visualizado 2 ó 3 vídeos de TikTok a lo sumo en una tarde muy tonta. 😅
Si os encontráis con mi amigo Edgar, invitadle a pasar a vuestra casa y pedidle que os cuente alguna de sus innumerables historias 📖, y no le tengáis en cuenta que aún hoy y desde que era muy joven, sumergido en la locura, se enamoró de la melancolía y de la que, al parecer, aún sigue enganchado. Cosas de millenials, supongo.
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#miamigoedgar #bostonusa #hetravels #followingboston #visitboston
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Flinque files Åιвэя under Personal Blog, with Travel as a secondary category. Of the 10 most recent posts shown for Åιвэя, 8 are carousels, 1 is a video and 1 is a single image. The 10 recent Instagram captions Flinque holds for Åιвэя repeatedly use the words vida, tanto, cuenta, aunque and gente. Åιвэя's captions carry hashtags such as #hetravels, #cumpleañosfeliz and #japibarrytuyumaifrend. Åιвэя writes those captions mainly in Spanish. Åιвэя keeps 72 story highlights, which open with a free Flinque account.
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